Bitácora de taller, 14 de marzo
Recuperar una silla de hierro con oxido
Convertidor, antióptimo y esmalte en tres fines de semana
La silla llegó al taller con las uniones tomadas por óxido superficial y el respaldo mostrando la pintura original saltada en placas. Es un mueble de patio que estuvo dos inviernos a la intemperie, así que el daño no era estructural: solo había que frenar la corrosión antes de que avanzara hacia el hierro sano. Lo dividimos en tres fines de semana, porque forzar los tiempos de curado es el error más común en este tipo de trabajo.
El primer fin de semana cepillamos con alambre las zonas afectadas y aplicamos convertidor de óxido donde el metal ya estaba picado. El segundo lo reservamos para el antióptimo, dejándolo curar sin apuro. El tercero dimos dos manos de esmalte sintético color teja, con pincel chato en los rincones que el rodillo no alcanza. Antes de la mano final conviene probar la adherencia con la uña: si la película se levanta, falta curado. Y si aparece una burbuja, se abre con la punta del pincel, se deja secar y se retoca.